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Un huevo se forma en el interior de la codorniz en un periodo de 16 a 18 horas, el proceso es complejo, pero totalmente natural, la mano del hombre sólo interviene para dar confort a las codornices y proporcionar los elementos adecuados en cuanto a manejo, alimentación y sanidad.
El huevo en las diferentes etapas del ser humano
Gestación y lactancia: en estos periodos tan importantes de la vida, el huevo aporta cantidades significativas de colina, sustancia que tiene que ver con el buen desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central. Se ha demostrado que el huevo aporta más de un 50% de la colina requerida diariamente. Infancia: en el periodo de crecimiento infantil y en la adolescencia, los huevos deben considerarse como alimento recomendable para su correcta nutrición, siendo así mismo indispensable en etapas posteriores de la vida. Por su importante aporte de proteínas, vitaminas, minerales y grasas.
Adultos: considerado un alimento recomendable dentro de toda dieta variada y equilibrada. Contiene proteínas de alta calidad (13g por cada 100g), grasas saturadas e insaturadas, colesterol y cantidades apreciables de vitaminas y minerales, destacando las liposolubles A, D, E (en la yema) y otras hidrosolubles del grupo B (principalmente en la clara). Entre los minerales predominan el hierro, el fósforo, el zinc y el selenio, siendo estos dos últimos, importantes antioxidantes naturales.
Vejez: el huevo aporta gran cantidad de nutrientes en la dieta del adulto mayor, en primer lugar un huevo diario le ofrece la fuente de proteína con mayor valor biológico, de buena digestibilidad y biodisponible que pueda encontrar. Además, le aporta cantidades significativas de colina, vitamina muy similar a las vitaminas del Grupo B. Esta vitamina se sintetiza en el hígado y juega un papel muy importante en el metabolismo de las grasas y en la transmisión de los impulsos nerviosos. Estudios realizados recientemente, demuestran que ayuda a disminuir la pérdida de la memoria como consecuencia de la enfermedad de Alzheimer. En la yema del huevo también encontramos antioxidantes del grupo de las vitaminas A, la luteína y la zeaxantina, las cuales ayudan a prevenir la degeneración macular a causa de la edad.
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