|
El huevo de codorniz como alimento tiene gran valor dietético y terapéutico. El alto coeficiente de digestibilidad de su proteína y la albúmina (96% - 97%) facilitan su digestión y asimilación.
Su consumo garantiza equilibrio en el organismo humano por su gran contenido mineral: calcio, fósforo, azufre, potasio, cloro, sodio, hierro, magnesio, manganeso y cobre. Comer un huevo de codorniz equivale, en calorías, proteínas y vitaminas, a consumir 100 gr. de leche, pues contiene mayor cantidad de hierro y minerales, gran riqueza enzimática y menos colesterina que la leche.
Entre las cualidades que se le atribuyen al huevo de codorniz podemos mencionar las siguientes:
- En niños y ancianos aporta elementos esenciales, ayuda a combatir el raquitismo y deficiencias en el crecimiento (niños en desarrollo)
- Rico en vitaminas A, B, C, D, E y rico en minerales (hierro)
- Bajo en colesterol (el huevo de codorniz tiene 0.7% de colesterol y el de la gallina 7.0%)
Aporta importantes beneficios para personas convalecientes de cualquier enfermedad ó intervención quirúrgica. Excelente como complemento alimenticio para deportistas y personas con mucha actividad mental ó que se encuentran sometidos a estrés permanente.
Hoy día, el número de codornices silvestres está muy reducido, por lo que en algunas zonas está prohibida su caza, motivo por el que la mayoría de las piezas que se consumen son aves de granja criadas en cautividad. Estas granjas de codornices abastecen durante todo el año a los restaurantes y al mercado, constituyendo un producto de consumo corriente.
Esta ave migratoria perteneciente a la familia del faisán, presenta una carne fina, sabrosa y delicada. La codorniz de granja tiene la carne sonrosada, a diferencia de la codorniz silvestre cuya carne es bastante más oscura.
Sin plumas, una pieza alcanza un peso aproximado de 150 gramos, por lo que se han de calcular aproximadamente dos codornices por comensal, dada la cantidad de desperdicio que presentan.
La carne de codorniz es una de las menos calóricas, debido a su menor contenido en grasa, aunque las calorías finales del plato dependen de la preparación culinaria que se le aplique, ya que es frecuente que vaya acompañada de salsas calóricas.
Su carne rica en proteínas, incluso en mayor cantidad que la carne de pollo o de pavo, es pobre en colesterol, por lo que la codorniz puede sustituir a otras carnes más grasas en aquellos casos en los que se esté siguiendo una dieta de adelgazamiento o en dietas de control de lípidos (hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia).
Respecto a los minerales, destaca por su elevado contenido en hierro, imprescindible para la formación de glóbulos rojos, encargados de transportar oxígeno desde los pulmones hasta todas las células del organismo. En comparación con el resto de aves, la carne de codorniz constituye una buena fuente de vitamina B1 o tiamina, B2 o riboflavina y B6 o piridoxina.
La codorniz admite múltiples preparaciones culinarias: frita, cocida, acompañada de salsas diversas, a la parrilla, asada y rellena. Es una carne que requiere poco tiempo de cocción, ya que hay que evitar que se seque demasiado durante el cocinado.
|